jueves, 22 de abril de 2010

sorpresa tras sorpresa

Sorpresa tras sorpresa
Armando:
Te adelantaste, quería comentarte sobre lo mismo que ahora me dices. Tienes razón, mi intención era sorprenderte, y lo hice, pero la más sorprendida fui yo, por el mal entendido y por otras cosas...
Quería hacer un juego diferente: Esto se me ocurrió ese sábado al mirarme desnuda en el espejo, pensé - "este es el cuerpo que mi esclavo adora, el mismo que estuvo a punto de sucumbir ante los deseos de "el esposo" quien por esencia es un "amo", alguien que está más interesado en su deseo que en el de su pareja". Me reprendí, "cómo es posible pensar que por lástima (siento lastima por él), pudiera entregar mi cuerpo a un hombre que no amo y que ni siquiera deseo?".
...El espejo, mi cuerpo, mis temores, mis fantasías.
Entonces se me ocurrió la idea, "El peor castigo que pudiera sufrir un esclavo, azotar el cuerpo de su ama y su mayor recompensa curarlo, y de pasadita, que la ama utilizara los servicios de su esclavo para realizar algo que ella misma no puede hacer". Lo había pensado solo como un juego, que me excitó muchisimo- pero lamentablemente se convirtió en un juego macabro. eso ocurrió por que no me percaté de lo que tú equivocadamente imaginabas. No me di cuenta de ello en el momento, sin embargo, no sé cómo, pude sentir tu gran tristeza durante el juego, y eso me entristeció hasta el punto de las lágrimas. Por un momento dudé, quise suspender el juego, pero no lo hice; al ver lo afectados que estábamos , quería llegar al final del juego (eso también se debe a que soy terca, me gusta terminar las cosas), para que al fin llegáramos al descanso, al momento en que curabas mis heridas, cuando recibirías la mayor recompensa que podría tener un esclavo: disfrutar a su ama durante el proceso de curación.
Pero el esclavo no quiso recompensa, y esa creo fue otra gran sorpresa: me enterneció muchisimo al ver que mi esclavo dejara de lado su placer personal (creía que al curarme, lograrías excitación y placer) solo para atender a su ama de una manera tan desinteresada, tan dulce, tan delicada, casi amorosa...
Y luego apareció el amigo. Se aclararon las confusiones. Primero, me dieron ganas de hacer un agujero y meterme en él porque me sentía responsable de lo ocurrido, sentí que en cierto modo te había utilizado, inclusive te ofrecí disculpas por ello. Ahora me doy cuenta que no lo hice o si lo hice fue sin mala intención, porque no fui así como planeé el juego, no era ese el propósito. Pero al final todo quedó bien.
El final fue lo mejor: Una sorpresa agradable, más que agradable:
Me imaginé que a esa altura, estabas muy cansado, quizás decepcionado y que solo deseabas ir a acostarte. Pero no lo hiciste, el amigo se quedó conmigo deseando saber, deseando ayudarme y más encima, y como broche de oro, dándome placer con su palabras, con sus manos, con mis manos...
No tengo calificativos para expresar mi agradecimiento, especialmente al amigo.


Abro la puerta. Me parece estar viéndote ahí en tu cama, medio destapado, posicionado como una "ese", mostrándome sin querer ese culito, esas piernas... mmmm, te veo (y nuevamente el deseo)...Te veo allí con la ternura con que se mira a un niño travieso, que después de haber sido castigado, duerme placidamente, dulcemente, por haber tenido un sueño donde sus travesuras, cualesquiera, se hicieron realidad.
Entonces, despacio, casi como un fantasma, me acerco y te doy una caricia en la cabeza..."mmm, que cortito¡ qué duro¡, le diré que se lo deje crecer"

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