jueves, 22 de abril de 2010

distraído en el trabajo

De: armando wim
Enviado el: Wednesday, March 12, 2003 7:45:50 AM
Para: Emiliamago@hotmail.com
Asunto: distraido en el trabajo

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Emilia/Diosa del Mar:

Nuevamente distraído en la oficina pensando en nuestros juegos. Esta semana no está mi jefe y dispongo de más “mano libre” para distraerme, afortunadamente la próxima semana ya vuelve y tendré que dedicarme al trabajo duro sin excusas (menos mal, porque así la empresa no puede funcionar). Es terrible, no paro de imaginar situaciones muy eróticas que me tienen todo el día excitado. Fíjate, escribiendo este mensaje pensaba como sería que mi Ama fuese mi propio jefe en el trabajo. Uff, ¿te imaginas? No solo servir a mi Ama por las noches sino hacerlo también en la oficina. ¿Como nos comportaríamos? Supongo que con mucha discreción, pero aún así siempre estaría patente la relación Ama-esclavo. Te imagino llamándome a tu despacho para tratar algún tema, presentándome ante ti y ¿que haría? ¿Como te llamaría, Ama, jefa, Emilia...? Creo que sería muy excitante pensar que cuando mi jefa me da una orden es una ORDEN y que la he de cumplir sin rechistar. Creo que, en ese caso, mis compañeros pensarían que soy un “pelota” ya que siempre estaría obedeciéndote y haciendo cualquier trabajo que me ordenases muy dócilmente. Se me ocurre que, dentro de la discreción que mantendríamos, alguna vez te apetecería usarme y posiblemente cerrases la puerta del despacho con llave... “esclavo este informe que me traes no es de mi gusto, tendré que castigarte...” Mejor no seguir imaginando porque ya empiezo a notar la presión debajo de mis pantalones y hoy llevo los de tela que no sujetan nada.

Anoche vi el partido de fútbol de mi equipo, ya sabes que me gusta seguirlo. No ganaron, pero nos juntamos varios amigos y nos reímos mucho. Me apetecía decirte que me senté en el suelo con unos almohadones para verlo, y ya sabes en lo que estuve pensando todo el partido...

Recibí tu mensaje sobre lo que ocurrió la otra noche y yo tengo que agradecerte que me cuentes tus cosas tan íntimas. A veces pienso que te puede molestar que te pregunte sobre algo tan personal como tu relación con tu esposo, e incluso que me atreva a dar consejos cuando no tengo ninguna experiencia en la convivencia diaria con una pareja. Si crees que en algún momento soy demasiado curioso o demasiado pedante lanzando “consejos” te ruego que me pares los pies, y que no me lo tengas en cuenta.

Ufff, ya he calmado un poco el gusanillo de charlar con mi Ama, así que vuelvo al trabajo, aunque no se si en un rato mi cabeza volverá a pensar en cosas muy malas...

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