Enviado el: Thursday, February 27, 2003 8:59:09 PM
Para: Emiliamago@hotmail.com
Asunto: Felicidades, mi Ama
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¡Buenas tardes mi Ama!
Acabamos de charlar por el messenger hace un momento y, como su perrito obediente que soy, me he puesto inmediatamente a cumplir sus ordenes y escribirle este mail.
Lo primero que he de hacer es felicitarle por su cumpleaños y entregarle mi regalo, que como usted bien sabe consiste en mi sumisión a sus ordenes e intentar darle placer con la lectura de este mail.
Imagino como sería mi regalo si ambos estuviésemos cercanos. Imagino que estamos en el mismo país, quizás separados por un centenar de kilómetros. El día anterior usted me ordenaría tomar el tren y viajar hasta su ciudad para servirla. Pero me ordenaría que lo hiciese correctamente vestido para la ocasión, me ordenaría que no vistiese ropa interior y que hiciese todo el trayecto únicamente con pantalones y una camisa, y sobre todo con mi collar de perrito puesto sobre el cuello todo el tiempo. Bien visible, para que a ningún viajero le quedase duda de que en el vagón viaja un sumiso que obedece a su Dueña. A la llegada a su ciudad pasaría por una pastelería y compraría una bandeja de pasteles, tarta de limón, pasteles de nata y pequeños bombones de chocolate. Llegaría hasta la puerta de su casa, en el vestíbulo me desnudaría y quedaría arrodillado ante el portal, con mi collar puesto y la bandeja de pasteles sujeta con mi boca. Con dificultad ladraría para hacerle saber mi llegada, guau guau, y esperaría a que usted me abriese la puerta.
Uffff, siempre que voy a visitarla me pasa lo mismo, pienso que no me puede sorprender, que ya la he visto muchas veces, que conozco cada parte de su cuerpo perfectamente porque mis manos y mi lengua las han recorrido infinidad de veces, pero siempre me equivoco, siempre me sorprende una vez más.
Usted abre la puerta y yo levanto un poco la mirada del suelo, la veo justo delante de mí. Veo unos zapatos con un tacón altísimo, que dejan sus pies casi a la altura de mi cara, la observo vestida con unos pantalones de piel negra ajustadísimos, muy apretados, que dejan la marca de sus pequeñas braguitas sobre la tela. Sobre su torso una blusa también negra medio transparente, casi más apretada que los pantalones y que exponen sus pezones de una forma indecente. La miro mil veces, la veo tan sexy y tan altiva que me excita enormemente. Queda claro que en su cumpleaños desea estar realmente atractiva.
¡Vamos perrito, entra! A cuatro patas paso al recibidor y usted toma de mi boca los pasteles, los inspecciona y comprueba que son de su agrado y me regala una caricia en la cabeza, e inmediatamente, con la fusta que escondía a su espalda, un azote. ¡Vamos, estoy impaciente por usarte! ¡Demuéstrame que eres mi esclavo¡
Estoy un poco indeciso, deseo lanzarme sobre usted y acariciar y lamer todo el cuerpo a la vez, pero he de decidirme por algo en concreto primero. Sus pezones están tan marcados y se ven tan indecentes debajo de la blusa que lo primero que deseo en tomarlos en mi boca. Así que le ruego humildemente que se tumbe en el sofá y comienzo a desabrochar la blusa con mis manos, en cuanto abro el segundo botón sus pechos saltan violentamente y aparecen ante mi cara. Noto como su olor, que estaba atrapado entre su piel y la blusa, me llena completamente, eso me excita aún más y me hace lanzarme sobre sus pezones como un loco. Los meto dentro de mi boca, se me llena completamente, y los muerdo y los lamo con violencia, los noto crecer dentro de mi boca, grandes, palpitantes, calientes, muy calientes, deliciosos. Usted da un pequeño jadeo y aprieta mi cara sobre sus pechos, hundiéndola totalmente.
¡Zas! Otro azote, ¡No vas a utilizar los pasteles, esclavo! Si Ama, voy por ellos.
Tomo el pastel de limón entre mis manos, me arrodillo y se lo acerco a la boca, usted lo muerde y le queda un poco en la comisura de los labios, lentamente acerco mi boca y con la lengua lo retiro y me lo como, esta mezclado con sus saliva y tiene un sabor delicioso. ¿Desea mas pastel, mi Dueña? Si, pero damelo de tu boca perrito. Muerdo un pedazo grande con cuidado de no romperlo y se lo presento, usted abre su boca y con la mano empuja mi cabeza hacia ella, introduce el pastel y mi lengua dentro de su boca, y muerde los dos a la vez. Saborea la mezcla.
¡Vamos esclavo, deseo los bombones de chocolate! Tomo la caja de bombones y la pongo a su lado. Acerco mi cabeza a sus pantalones y le desabrocho los botones con la boca, se dejan entrever sus pequeñas braguitas, medio transparentes, que me hacen intuir sus sexo y su vello a pocos milímetros de mi. Le quito completamente los pantalones y queda usted solo con las braguitas puestas. Uffff. Está preciosa así, desnuda, con los zapatos de tacón en sus pies, las braguitas apretadas sobre su sexo y la fusta en la mano. Veo a mi Dueña y me siento orgulloso de ser su esclavo. Tomo un bombón, no es duro, es de chocolate ligeramente blando y suave. Con la mano retiro un poco sus braguitas y pongo el bombón entre su sexo y la tela, y vuelo a poner las braguitas como estaban. Usted nota el frío del bombón entre sus labios, nota que con la pequeña presión de las braguitas se introduce un poco en su sexo. Entonces paso mi lengua por encima de las braguitas apretando el bombón dentro del sexo, se introduce ahora completamente y se deshace con el calor de su interior. Un torrente de chocolate le inunda por dentro y con la presión de mi lengua, lamiendo por encima de la tela, desborda por sus labios. Lo nota recorrer todo el camino de su sexo, desde lo mas profundo, calentarse, deshacerse y deslizar hacia fuera suavemente. Mientras mi lengua pasa de arriba abajo por encima de sus bragas, cada vez apretando mas fuerte y haciendo que usted comience a mojarse con sus líquidos. Mmmmm. Se mezclan sus líquidos, el chocolate y mi saliva. Guauuuuuu, arranco de un tirón las braguitas con los dientes y meto la lengua hasta el fondo, todo lo que puedo, muy fuertemente, mientras bebo todo lo que de su sexo sale. El chocolate se desliza por mi cara y gotea hacia el suelo, y usted cada vez aprieta mas fuerte mi cara sobre su interior. Me encanta estar así, con su mano sobre mi cabeza, apretando muy fuerte, y casi sin poder respirar dentro de su sexo, lamiendo y bebiendo. Cojo entonces los pasteles de nata en las manos, los aprieto y hago que desborde toda la nata, y la impregno a usted con ella. Pongo nata por su estómago, en su ombligo, por sus pechos, en sus axilas. Y levanto la cabeza para comenzar a lamer toda su piel. Mientras yo deslizo mi lengua por todo su cuerpo usted toma los bombones de chocolate y va comiéndolos, saboreándolos, entre jadeo y jadeo. Cuando noto un jadeo mayor que el resto, veo que está usted excitada, le doy la vuelta y la pongo boca abajo. Todo su cuerpo está manchado de nata, que se va haciendo líquida y se distribuye por todos los poros, su sexo está lleno de chocolate, su boca también, pero veo su culo limpio. Retiro algo de nata de su cuerpo y la acerco a su ano, usted se contrae, da un respingo, ya sabe lo que deseo hacer. Nada hay mejor para un perrito que el ano de su Ama, y yo lo deseo como nunca. Su ano está muy cerrado, reconozco que me excita muchísimo verlo así, pero cuando usted nota que mi mano se acerca se abre un poquito. Guauuuuuuuu. Tomo un puñado de nata con la mano y lo introduzco con fuerza dentro de su ano, entra muy rápidamente, se desliza hacia el interior con mucha facilidad y desborda al instante, corro a acercar mi boca y lamo y bebo la nata que sale de su interior, hasta que lo dejo limpio nuevamente, rojo, brillante, increíblemente atractivo. ¡Ama, sé que no corresponde a un esclavo, pero le pido permiso para montarla por su ano! Te lo concedo, siempre que me masturbes a la vez por delante. ¡Si mi Dueña! Me pongo encima de usted, mi piel esta en contacto con su espalda, y noto su nerviosismo. Acerco mi pene a su ano y al contacto con mi glande éste se abre muchísimo, entonces con mucho cuidado y con extrema suavidad la penetro. Introduzco el pene todo lo que puedo, hasta el fondo, queda aprisionado en su interior, muy caliente y muy apretado. Me dan calambres al notar esa sensación. Acerco mi mano a su sexo y comienzo acariciarlo, con los dedos primero y sobre los labios, que están completamente mojados y todavía rebosando chocolate. Meto más adentro los dedos y lleno su vagina a la vez que comienzo a meter y sacar con mucha suavidad mi pene en su ano. Aumento el ritmo, usted se contrae, jadea, respira con dificultad. Mas fuerte aún, mas rápido, sin parar. El pene y la mano entran y salen acompasadamente, cada vez más rápido y cada vez mas fuerte. Hasta que usted me ordena: ¡Ahora! Doy un último empujón, todo lo fuerte que puedo, violentamente, mientras aprieto mi mano dentro de su vagina muy fuerte y no paro la presión. La oigo gemir y gritar, noto salir muchísimo líquido de su vagina y como llega al orgasmo.
¡Ya perrito! Con cuidado saco mi sexo de su ano, y mi mano de su sexo. Le limpio el cuerpo de todo lo que gotea, y usted se sienta sobre el sofá, con sus zapatos de tacón únicamente como ropa. Acerco mi boca a su cara y le doy un beso muy dulce en la mejilla ¡Gracias Ama!
PD: Ama, me ha encantado (y excitado muchísimo) escribir esto e imaginar como sería nuestro encuentro. Espero que sea de su agrado. Quedo pensando que cuando llegue usted a su casa se encerrará en la habitación y releyéndolo pasará su mano por su sexo y su ano como yo lo hubiese hecho en la realidad.
No me masturbo. Espero su autorización para hacerlo mañana, si usted lo considera conveniente, releyendo el relato e imaginándome de rodillas a sus pies.
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