Enviado el: Martes, 04 de Marzo de 2003 05:38:27 p.m.
Para: Emiliamago@hotmail.com
Asunto: Un beso muy fuerte
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Hola Emilia!
Me he alegrado mucho al leer tu respuesta. Cuando escribí el mail donde te relataba como había sido mi masturbación me quedé un poco preocupado. Releyendo la descripción de la masturbación tenía la sensación de ser un “pervertido” y de que tú ibas a pensar algo parecido. Te agradezco mucho que me des tu opinión y que no me veas de esa forma.
Luego, pensándolo con mas calma, creo haber entendido porque estaba tan preocupado. Siempre he tenido fantasías sexuales, supongo que como todo el mundo, y además en muchas ocasiones éstas eran sobre ser sumiso u obedecer a una mujer, pero me masturbaba, se acababa el asunto y ya no pensaba más hasta quizás la próxima vez que estuviese excitado. Pero ahora, con nuestro juego, me doy cuenta de que esa situación, la sumisión, me excita muchísimo. Soy consciente de que sexualmente soy sumiso, de que me atrae obedecer y sentirme humillado y eso es algo que antes no pensaba, simplemente me masturbaba y ya está. Por eso creo que estaba preocupado, porque estos últimos meses he descubierto algo que tenía escondido y no sabía, y porque con la última masturbación me quedó claramente patente. También hay algo de vergüenza en esto, ya que siempre tuve la sensación de que un hombre tenía que ser un “macho” (no me entiendas mal por favor, me refiero a que parece que sexualmente un hombre ha de llevar el mando y ser el que tome todas las decisiones), y resulta que he descubierto que yo no soy ese “macho”, que soy de otra manera y que prefiero que en el sexo se me diga que tengo que hacer y para colmo me gusta así. Todas mis dudas han venido por eso, por ser plenamente consciente de cómo me gusta comportarme sexualmente. Ahora estoy mucho más tranquilo y relajado.
Me pasa un poco como a ti, socialmente esto no me causa ningún problema ya que por supuesto no le cuento a nadie si me masturbo o no o como lo hago o si me gusta ser dominado por una mujer o no (salvo a ti). Religiosamente tampoco tengo problemas ya que no soy muy creyente (bueno, tengo educación católica pero no practico en absoluto), y no creo que Dios pierda el tiempo en ver como son nuestros juegos.
Así que, salvadas mis dudas, si que quiero seguir con nuestros juegos, porque además de disfrutarlos mucho en el momento en que escribimos, resulta que también hace que me ilusione y esté alegre (te parecerá un tontería, pero a lo mejor, a mitad de mañana en el trabajo, me quedo distraído pensando en cosas que podría sugerirte o pensando en si me has escrito o no para contarme como te fue el último juego o cosas así).
Eso era todo lo que te quería decir. Esta noche conectaré desde casa, si estás charlaremos un poco.
Un beso muy fuerte de tu amigo, esclavo, pervertido o lo que sea, pero que te aprecia mucho y que se siente muy contento de haberte conocido.
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