Enviado el: 20 février 2003 18:20:03
Para: Emiliamago@hotmail.com
Asunto: Emilia!!!!
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Oh, mi encantadora Dueña!!!
Jamás podría estar molesto contigo y mucho menos por recibir tus consejos. Anoche conecté un ratito a internet, pero me fui pronto a ver la televisión, antes de recibir tu mensaje, el cual leo ahora. Te ruego que me disculpes. Sin nuestros encuentros lo de internet se me hace aburrido y aguanto poco tiempo conectado. Alguna vez charlo con alguien del chat de Amos y sumisos, pero en ningún caso es como cuando estás tú. Fíjate, te hecho de menos. Hecho de menos nuestras conversaciones eróticas y nuestras conversaciones de amigos, así que no podría molestarme contigo de ninguna manera.
Leí tus mensajes y pensé muchísimo en lo que me habías aconsejado, me moría de ganas de llamarla y de decirle que me gusta mucho y pedirle que no se fuera, pero al final no lo hice. No se si es por orgullo o quizás por cobardía o miedo a su respuesta (creo que por miedo, porque ya se que su respuesta iba a ser que no, ella nunca me a ocultado que tenía novio y que está con él). El caso es que no la llamé y más tarde no me arrepentí de esta decisión porque recibí un mail suyo. Se trata de un mail de esos que se mandan a mucha gente a la vez, diciendo algo así como “un abrazo a todos y hasta pronto”, es decir que ella se acordó de mi pero solo como se acuerda de muchos amigos más. No represento para ella nada más que uno de los amigos que tiene. Ahora que lo pienso con más tranquilidad me doy cuenta de que siempre ha sido así, nunca fui para ella algo más que un amigo, si quieres un poco diferente a los otros pero nada más. Me doy cuenta también que las veces que estuvimos juntos de forma íntima (hicimos el amor varias veces) fue solo porque ella estaba muy sola y necesitaba a alguien con quien estar y yo estaba allí, listo y desesperado porque ella me lo permitiese. Ella solo aprovechó la oportunidad y calmó un poco su soledad, y a mí me dejó muy enganchado. De hecho recuerdo que la primera vez que estuvimos juntos me dijo: “estoy siendo muy egoísta contigo”, en ese momento no presté atención pero ahora comprendo lo que decía. Y también comprendo que no puedo pedirle nada y mucho menos exigirle, porque siempre me ha dicho la verdad. Yo lo olvidé y pensé que ella sentía al menos un poquito como yo, pero no.
En este momento, jueves a las 9 de la noche, debe estar en el avión volando hacia New York, pensando que se va a la ciudad de sus sueños (le encanta esa ciudad) y pensando que va a pasar dos meses con su novio. Realmente no creo que se acuerde de mí para nada. Creo sinceramente que todo ha sido cosa mía, que me quedé “enganchado” a su sonrisa, a su carácter, a su forma de reñirme (si, de vez en cuando me reñía y estaba encantadora), a todo en general, y que para ella no ha sido nada más que una aventura.
No se que pasará cuando vuelva a España, si me llamará (supongo que si) y como me comportaré yo en caso de que lo haga, pero prefiero no pensar en eso.
No puedo evitar pensar que esta muchacha es como siempre he imaginado a mi “mujer ideal” y que no encontraré a otra igual, pero supongo que eso pasa siempre que uno se enamora. No sé.
Ahora que se que ya se ha ido estoy un poco triste pero por lo menos sin tantos quebraderos de cabeza, supongo que en unos días se me pasará.
¿Por qué será tan difícil encontrar a alguien con quien conectar, habiendo tanta gente alrededor de uno? Me imagino que porque las cosas de valor tienen un precio muy alto, si la primera muchacha que apareciese por la calle se colgase de tu cuello seguramente no le daríamos la importancia que tiene, o incluso la despreciaríamos.
¿Y tú? ¿Cómo estás tú? Se pocas cosas de ti últimamente, solo que las cosas no van bien con tu peruano. Si te apetece escríbeme y cuéntame que ocurrió y como va vuestra relación.
Cuéntame algo también de tus vacaciones, solo se que estás en el campo, en una casa que tienes (uf! que envidia me das, yo también quiero vacaciones). ¿Qué haces? ¿Cómo pasas el tiempo? Me apetece mucho que volvamos a charlar por el messenger y que tengamos una de nuestras conversaciones “especiales” ¿Ya compraste aquel bañador supersexy?
Sabes, el fin de semana pasado estuve en el fútbol (jugaba mi equipo, ya sabes que me gusta mucho y fui con un amigo al campo), y no podía evitar acordarme de ti y de cómo imaginamos ver un partido los dos. Imagina: Señora, ¿por qué trae a ese muchacho atado con un collar y una cadena al partido? Es mi perrito, lo he traído al fútbol para que esté contento y luego me obedezca sin rechistar... Uff, solo de pensarlo...
Te dejo ya Emilia. Un beso muy fuerte de tu amigo y gracias por preocuparte por mí.
PD: El esclavo tiene ganas de servir a su Ama, así que este fin de semana le escribiré un mail para que compruebe que sigo siendo su sumiso y que deseo darle placer. Guau guau
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