Enviado el: terça-feira, 11 de março de 2003 07:03:40
Para: Emiliamago@hotmail.com
Asunto: esta pasado noche
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Hola Emilia/Ama!
Casi recién llegado a la oficina y no he podido evitar escribirte. Aquí son ahora las nueve de la mañana así que supongo que tu estarás durmiendo en este mismo momento. Fue una noche extraña la de ayer. Comenzó con mucho nerviosismo por mi parte y, también es verdad, con mucha excitación por averiguar que habías pensado hacer. Me sorprendiste, no sabes cuanto y me confundiste de tal manera que pensé que lo que me decías era totalmente verdad. Hubo un momento que de veras me sentí muy triste. Pensándolo bien, y dentro de lo que es nuestro juego, ahora creo que la idea era buena, realmente es un suplicio para un esclavo el tener que azotar a su Ama, es un castigo verdaderamente cruel. Pero algo pasó por mi cabeza que no me permitía verte como mi Ama, algo me decía que era Emilia quien estaba escribiendo eso y me dio una sensación de gran tristeza. A ratos me parecía verte delante del ordenador con lágrimas en los ojos y no sabía si era un juego o era realidad. Una noche muy extraña. Por fortuna se trataba de un juego (aunque aún sigo teniendo mis dudas) y después de ello pudimos acabar la noche (tu tarde) un poquito mejor.
Terminé, como me permitiste, acariciándome a mi mismo. Acurrucado en la cama, desnudo, e imaginando como te ibas a tocar tu en tu propia noche (quizás lo estés haciendo en este mismo momento, mientras yo escribo este mensaje). Fue todo muy rápido, por más que intento ir despacio y dar pausas a mi excitación, no consigo más que excitarme aún más hasta el punto de que me bastan pocas caricias para terminar. Además, como en casa no estoy solo, he de ir con cuidado (igual que te paso a ti la otra noche), en silencio, intentando no respirar mas fuerte de lo habitual y sin que la cama ni yo mismo produzcamos ningún quejido. Fue muy placentero hacerlo así, en silencio y pensando que estabas a mi lado, que yo te recorría con mi lengua por detrás y que tu te contraías de excitación. Terminé manchando la sabana, y resultó que involuntariamente me di la vuelta y el culo se quedó sobre la mancha. ¡Que frío¡ ¡Que húmedo! Me dormí ahí encima y me gustó.
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