agua, sales y algo más
Abrí la llave para llenar la tina de baño. Toqué, palpé, medí la temperatura del agua, “sí, está bien, pero quizás la sienta muy caliente en el cuerpo... veremos”.
Dejando atrás el chistar del agua, salí y cerré la puerta. “es mejor así, cuando vuelva estará lleno de vapor” pensé. Entonces en el dormitorio comencé a hacer los preparativos... Primero cerrar con llave la puerta, sí muy importante, clic. ¿Dónde estará ese frasco de sales que me regalaron en mi cumpleaños?....¡ah, ahí está!”. Lo tomé, rompí el sello, lo abrí y con mucho cuidado lo olí, mmmmm fragancia de flores, un poco cítrica, una mezcla de lavanda y limón, sí, está bien.
Luego, mirando hacia el espejo me desnudé. Primero la blusa, luego el sostén, me detuve un momento y observé mis pechos “si, no están nada de mal para tener cuarenta, aún están erguidos, palpitantes”. Los toqué suavemente, tan suave que casi no se dieron cuenta que los acariciaba: ellos no sintieron nada pero, como por arte de magia, algo, en un lugar recóndito, levito, se alzó.
Les tocó el turno a los zapatos, los pantalones. Otra pausa. Así, en calzones, volví a mirar el reflejo. De frente,” ajá estoy más delgada, pero qué caderas tan grandes, pero cómo no van a estar así, al fin al cabo han soportado el peso de los hijos...”. De costado, de arriba hacia abajo, la cabeza ladeada, en caída libre la espalda y ¡plash!; al final del trampolín una curva, el trasero se alza maravilloso, si, me gusta mi trasero. Es grande pero proporcionado al resto del cuerpo y no sé, sin complejos, con personalidad.
Continuaba la exploración visual, mis piernas. No me gustaban mucho mis piernas, siempre las encontraba demasiado gruesas: Pero ahora me doy cuenta que tienen una bonita forma. No sé, algo pasa, hoy me encuentro bella. La belleza es un estado de ánimo, pensé.
Finalmente miré mis pies “no son tan chicos”, “no creo cabrían en su (tu)boca, jejeje, sonreí.
Voy al baño....¡Ah, la toalla, se me olvidaba!.Ahora el clic le correspondía a la puerta del baño. Ohh, está nublado, la tina casi a punto de estallar, uff por suerte tiene sistema de rebalse.
Metí lentamente un pie en el agua. Ayyy!, sí, como sospechaba: el agua estaba muy caliente!. Abrir el agua fría. Tomé el frasco de sales y esparcí un poco de ellas en el agua, agité y testé con mi nariz...nada, no siento la fragancia... qué va!: tomé el frasco nuevamente y derroché las sales en la bañera, “qué importa!, total me las regalaron”.
Me sumergí en el agua, sentí como mi cuerpo desplazaba el agua hacia arriba y me acordé del experimento para calcular el volumen del cuerpo, d= m/v?, no me acuerdo, no importa.
Lo importante era que me sentía muy bien. Observé como el agua cubría parte de mi cuerpo; la cabeza, las piernas y mis dos pechos, como dos islas flotantes, afuera. Sentía y veía como el vaivén del agua, agitado por mi respiración, bañaban el borde de esas islas, como marejadas de mar. Islas casi desiertas, solo “habitadas” , cada una, por un volcán pardo café a punto de erupcionar.
El tronco de mi cuerpo se veía más grande... la “física” nuevamente, ¡al diablo la física!, voy a los “sentidos”...
Apoyé mi cabeza en el borde de la tina, descubrí su utilidad, no solo servía para dejar el jabón. No deshice el moño, no pretendía lavarme el cabello, no era esa precisamente la finalidad del baño que me daba.
Una mano comenzó a moverse, deseosa fue navegando hacia mi pubis. Acaricie, super despacito los pelitos y noté que estaban erizados, flotantes. Así estuve un buen rato, sintiendo cada uno de esos pelitos deslizarse por mi mano, y como ellos - así como hacen las neuronas- enviaban calientes mensajes al interior de mi sexo, qué sensación!, qué excitación, qué placer!. Entonces la otra mano se mandó sola y fue a recorrer los volcanes, los apretó, los circundó, los modeló: a veces un solo dedo se paraba en el cráter y con presión se hundía para introducirse en su interior. Otras veces todos los dedos en concierto lo tomaban para elevarlo, tirando de ellos, y el cuerpo entero quedaba colgando, suspendido, anclado a la inversa, sin poder moverse, gritando de deseo...Entonces, descubrí que la otra mano ya estaba explorando los labios que se sentían más grandes, más suaves. Pude notar también la mucosidad que salía del interior y que se deshacía lentamente en el agua. Mis dedos resbalosos notaban como esos líquidos se disolvían con dificultad en el agua, pensé, “no es un líquido , es una sustancia casi sólida”.
Entonces comenzó el proceso de disolución. Tomaba la mucosidad con mis dedos y la pasaba por todos los labios, por el clítoris, por el bubis, por los pelitos. Y fui por más...Busqué en el interior de mi vagina, más y más, recogiendo, reuniendo esa sustancia catalizadora que me enloquecía de deseos, in- out, guauu, comencé a gemir, a hablar, a soplar, a resoplar.
Paré un rato. Otra vez me observé. Primero con los ojos cerrados sentí la contracción de los músculos vaginales, la respiración agitada, mi voz quejumbrosa. Abrí los ojos (que no sé cuando los había cerrado), y observé mi pecho que se alzaba con fuerza, con ganas de explotar. Observé también el aire, blanco de vapor .
Entonces pensé en ti. En que estabas ahí en el agua, de guatita, solo la cabeza alzada entre mis piernas, muy cerca de mi sexo, observándome, esperando mis ordenes. Te dije “lámeme” y entonces no sé cómo es que te hundiste (ni sé como sobreviviste) pero lo hiciste. Lamiste mi culito con tal suavidad, mientras mi mano loca entraba y salía enfurecida, (tal vez celosa del invasor), por mi vagina...Lamidos suaves, furiosas embestidas....ufff
Sentí como un chorro de líquido estalló como un geisser (ni se´como se escribe) por mi vagina abriéndose paso por el océano de aguas perfumadas, al mismo tiempo de que mis caderas se elevaban durante un largo momento de placer....uf, uf, uffff, ufffffffffffffff, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhuuuuuuuuuuuuuuuuufffffffffffffffff.
Un suspiro se introdujo en la nube de vapor.